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La Coctelera

MONTE&MAS

19 Enero 2012

EL CAMINO HORIZONTAL Y EL CAMINO VERTICAL

El condicionamiento es viejo, pero es como la oscuridad: con una pequeña llama de meditación, una pequeña llama de silencio, desaparecerá. No importa que hayas sido programado hace millones de años, puedes liberarte en un instante.

Nuestra vida transcurre en el tiempo, es horizontal. Va de A a B a C a D; es lineal. La eternidad es vertical. No va de A a B y de B a C. Va más bien de A más A y después a más A. Va hacia arriba. Es un momento excepcional porque solo sucede cuando tu meditación ha alcanzado una madurez, ha fructificado, cuando has llegado a tu núcleo más profundo.

Entonces te das cuenta de que eres un cruce de caminos. Hay una línea horizontal, en otras palabras, mediocre, ordinaria, insignificante, que finalmente conduce a la muerte.

Pero si puedes llegar al centro de tu ser, a los silencios de tu núcleo más profundo, podrás ver que hay dos caminos: uno horizontal y otro vertical.

Cuando estás meditando, de repente, te das cuenta de que puedes ir en dos direcciones: horizontal o vertical. Lo vertical consiste en el silencio, la dicha, el éxtasis, el gozo; lo horizontal consiste en las manos, el trabajo, el mundo.

Cuando una persona se reconoce como un cruce de caminos, no puede dejar de interesarle, de intrigarle, lo vertical. Ya conoce lo horizontal, pero lo vertical abre la puerta a la eternidad, donde la muerte no existe, dónde uno se vuelve cada vez más parte del todo cósmico; donde se pierden todas las ataduras, incluso la del cuerpo.

Gautama Buda solía decir: "El nacimiento es dolor, la vida es dolor, la muerte es dolor". Lo que estaba diciendo es que si solo te mueves en la línea horizontal, estarás sufriendo constantemente. Tu vida no puede ser una vida de baile, de celebración, de felicidad, porque en el plano horizontal solo hay dolor, agonía, enfermedad y vejez; estás encarcelado en un pequeño cuerpo, mientras tu conciencia es tan grande como todo el universo.

Cuando descubres lo vertical, empiezas a moverte en la línea vertical. La línea vertical no quiere decir que tengas que renunciar al mundo.Pero definitivamente significa que ya no perteneces al mundo; el mundo se ha vuelto efímero, ha perdido importancia. No quiere decir que tengas que renunciar al mundo y huir a las montañas y a los monasterios. Significa simplemente que empiezas - dondequiera que estés - a vivir una vida interior que antes no existía.

Antes eras extrovertido; ahora, de repente, te vuelves introvertido. Si recuerdas que no eres el cuerpo, puedes arreglártelas muy fácilmente en cuanto al cuerpo se refiere. Pero el cuerpo puede usarse de muchas maneras para ayudarte a moverte en la línea vertical. La penetración de la línea vertical, solo un rayo de luz que entra en la oscuridad de tu vida horizontal, es el principio de la iluminación.

Tu no cambiarás, pero no serás el mismo. Los que tengan claridad para verlo se darán cuenta de que no eres el mismo. Y para tí no volverás a ser el mismo. Estarás en el mundo, pero el mundo no estará en tí.

Las ambiciones, los deseos, las envidias empezarán a evaporarse.No necesitarás hacer ningún esfuerzo para que desaparezcan, basta con moverse en la línea vertical, porque en la línea vertical no pueden existir. Solo pueden existir en la oscuridad de la horizontal, donde todo el mundo está compitiendo, donde todo el mundo está lleno de lujuria, lleno de ansias de poder, lleno de deseos de dominar, lleno de deseos de ser alguien especial.

En la línea vertical, todas esas estupideces desaparecen. Te vuelves tan liviano, tan ligero como una flor de loto que está en el agua, pero el agua no la toca. Sigues en el mundo, pero el mundo ya no tiene impacto sobre tí. Al contrario, empiezas a influir en el mundo, y no con un esfuerzo consciente, sino con tu propio ser, con tu presencia, con tu gracia, con tu belleza, A medida que crece dentro de tí, empieza a esparcirse a tu alrededor.

Le llegará a las personas que tengan el corazón abierto, y asustará a las que han vivido con el corazón cerrado, con todas las ventanas y las puertas cerradas. No entrarán en contacto con una persona así. Y para convencerse del por qué, encontrarán mil y una excusas, mil y una mentiras. Pero el hecho fundamental es que tienen miedo a exponerse.

La persona que se mueve verticalmente es casi como un espejo. Si te acercas a ella verás tu verdadero rostro, verás tu fealdad, tu ambición constante que no puedes satisfacer. No es que no puedas alcanzar una posición, es que en el momento en que la alcanzas deseas otra posición más alta y otra y otra...

La persona de la línea vertical se siente inmensamente feliz de su pureza interior de vacío, absolutamente satisfecho de su desnudez, porque solo la nada puede estar en armonía con el universo, y en ese estado incluso las estrellas lejanas están dentro de tí, las flores, el sol y la luna... y toda la música de la existencia. Ya no eres un ego, tu "yo" ha desaparecido. Pero no significa que desaparezcas. Al contrario, cuando desaparece tu "yo", apareces por primera vez.

La línea vertical es excepcional. Probablemente, es la única cosa excepcional de la existencia, porque te lleva a un viaje de eternidad y de inmortalidad. Toda tu vida irradia, pulsa y crea un campo de energía y podrías afirmar: "Solo soy conciencia, y el cuerpo es mi morada".

Osho

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